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Triple huelga

Revolución

Mireille Mathieu – Paris en colère (1966) from Monsieur Nonosse on Vimeo.

Revolución

Desde hace una decena de días, Francia vive la hora de “los chalecos amarillos”, y los comentarios en torno a ellos ya son numerosos. ¿Son un fenómeno pasajero o una cuestión de fondo? ¿Una nueva Fronda revolucionaria? ¿Cuál es su sensación sobre ello?
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Hace cinco años, casi en los mismos días allá entonces, el 23 de noviembre de 2013, usted me había preguntado sobre el movimiento de “los bonetes rojos”. En aquel entonces llamé vuestra atención acerca del hecho de que todos los movimientos de protesta o revuelta de cierta magnitud a los cuales estamos asistiendo hoy día nacen al margen o bien lejos de los partidos y de los sindicatos, los cuales no son evidentemente capaces de encarnar o transmitir las aspiraciones del pueblo”. Mi conclusión era la siguiente: “Una moción de orden: ¡bonetes rojos por doquier!” Y bien, henos aquí: los chalecos amarillos son los bonetes rojos por doquier. Después de años y años de humillación, empobrecimiento, exclusión social y cultural, es simplemente el pueblo de Francia que ha retomado la palabra. Y que ha pasado a la acción con una cólera y una determinación que nos dice mucho (¡ya van dos muertos y 800 heridos, más que en mayo del 68!).

Protesta en Francia de los Chalecos Amarillos

Incluso si las clases populares y las clases medias bajas son su elemento motor -lo que da a este movimiento una extraordinaria dimensión clasista-, los chalecos amarillos provienen de diferentes medios y reúnen en sí a jóvenes y viejos, campesinos y jefes de empresas, empleados, obreros y cuadros jerárquicos. Las mujeres a la par de los hombres (pienso en esos jubilados septuagenarios que no dudan, a pesar del frío, en dormir en sus autos para mantener los bloqueos noche y día). Gente a la que no le importan ni izquierdas ni derechas, y que en su gran mayoría ni siquiera han intervenido jamás en política, pero que se baten sobre una base que les es común: el sentimiento de ser tratados como ciudadanos de segunda clase por la casta mediática; de ser considerados como listos a ser arrancables de raíz, explotables a merced de la oligarquía depredadora de los ricos y los poderosos; de no haber sido consultados jamás, y haber sido siempre engañados; de ser “los villanos expiatorios” (François Bousquet) de la Francia de abajo, esta “Francia periférica” ​​que es sin duda lo que hay más de francés en toda Francia, pero que ha sido abandonada a su suerte; de ser víctimas del desempleo, de la disminución de los ingresos, de la precariedad laboral, de la deslocalización industrial en el extranjero, de la inmigración; y que después de años de paciencia y sufrimiento, acaba por decir: “¡Ya basta! ¡Suficiente!”. He allí lo que es el movimiento de los chalecos amarillos. ¡Honor a éste, honor a ellos!

El primer ministro francés busca la salida a la crisis de los 'chalecos amarillos'

¿Qué es lo que más le impresiona de este movimiento?

Dos cosas. Lo primero y más importante es el carácter espontáneo de este movimiento, ya que esto es lo que más inquieta a las autoridades estatales que se encuentran así sin interlocutores válidos, pero también a los partidos y sindicatos, que descubren con estupor que cerca de un millón de hombres y mujeres pueden movilizarse y poner en marcha un movimiento de solidaridad como raramente se haya visto (con un apoyo en la opinión pública del 70 al 80%) y sin que siquiera hayan pensado en apelar a ellos. Los chalecos amarillos, ejemplo acabado de auto-organización popular. Sin jefecillos grandes ni pequeños, ni césares ni tribunos, solamente el pueblo. El populismo en estado puro. Y no el populismo de los partidos o movimientos que reivindican esta etiqueta, sino lo que Vincent Coussedière llamó el “populismo del pueblo”. Los de la Fronda, los sans-culottes, los de las Comuna, no importa bajo qué patronazgo queramos colocarlos. El pueblo de los chalecos amarillos no ha confiado a nadie el derecho a hablar en su nombre, sino que se ha impuesto él mismo como sujeto histórico, y por eso también, ha de ser apoyado y sostenido.

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El otro punto que me ha conmocionado es el increíble discurso de odio dirigido contra los chalecos amarillos por parte de los portadores de la ideología dominante, la triste alianza de los pequeños marqueses en el poder, las stars preciosas y ridículas y los mercados financieros. “Pueblerinos”, “embrutecidos”, “idiotas” son las palabras que se repiten más a menudo (¡Ni qué decir del mote de “camisas pardas”!). Lean las cartas de lectores de “Le Monde”, escuchen a la izquierda moral -la izquierda a gasoleo– y a la derecha bien educada. Hasta ahora contuvieron sus riendas sin desbocarse, pero ya no más. Se han dejado arrastrar de la manera más obscena para expresar su arrogancia y su desprecio de clase, pero también su pánico de verse destituidos por los plebeyos. Luego de la formidable manifestación de París, ya no tienen el valor para retrucarle a aquellos que se lamentan por el precio del combustible, que si a ellos no les alcanza la plata para comprar nafta entonces que se compren un nuevo automóvil eléctrico (que es la versión moderna del “Pues que coman tortas”). Cuando el pueblo se esparció por las calles de la capital, ¡ellos hicieron levantar los puentes levadizos! Y expresan ya sin tapujos su odio contra esta Francia popular -la Francia de los Johnny, la que “fuma cigarrillos y rueda a diesel”-, de esta Francia no suficiente mestizada, demasiado francesa en cierta forma, de estas gentes que Macron una y otra vez ha descrito como iletrados, como holgazanes que quieren “joder el burdel”, en pocas palabras, como gente de poco valor que saben que sus días están contados.

Se ve bien cómo comenzó el movimiento, pero no muy bien cómo pueda llegar a terminar, suponiendo, por otro lado, que deba terminar. ¿Están dadas las condiciones para que esta revuelta pueda traducirse de una manera más política?

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No es en estos términos que se plantea el problema. Estamos delante de una cuestión de fondo que no está pronta a resolverse, porque es el resultado objetivo de una situación histórica que, por sí misma, está destinada a perdurar. La cuestión de los combustibles no fue evidentemente más que la gota que rebalsó el vaso, o más bien la gota de gasolina que ha hecho explotar el bidón de combustible. El verdadero eslogan a continuación ha sido: “¡Macron dimisión!” La renuncia de Macron. En el futuro inmediato, el gobierno va a utilizar las maniobras habituales: reprimir, difamar, desacreditar, dividir y esperar el desgaste. El movimiento puede desgastarse probablemente, pero las causas permanecerán siempre allí. Francia se encuentra ya en un estado pre-revolucionario con los chalecos amarillos. Si se radicalizan aún más, tanto mejor. De lo contrario, habrá sido una advertencia mayor. Tendrá el valor de la repetición. En Italia, el movimiento “Cinque Stelle”, nacido él también de un “día de cólera”, está hoy día en el poder. Entre nosotros, la explosión final sobrevendrá en menos de diez años.

Integrantes del movimiento de los

1 Los Bonetes rojos fueron un movimiento de protesta aparecidos en 2013 en la Región de Bretaña en contra de las políticas “ecologistas” que tendían a gravar financieramente a los transportistas, pueblos del interior y zonas agrícolas alejadas en pos de una utopía verde diseñada en los “ecológicos” despachos de los burgueses de clase media alta de los partidos “verdes” de las grandes ciudades ricas de Francia.

Los muertos ya ascienden oficialmente a tres.

La Fronda fue la oposición popular en tiempos de Luis XIV, los sans-culottes sonde la época revolucionaria de 1789, la Comuna de París es de la revolución de 1848, todas expresiones revolucionarias del pueblo llano.

La izquierda a querosén es aquella élite burguesa liberal de izquierda, que por su cosmopolitismo vive en un eterno salto de aeropuerto en aeropuerto -esto es viajando con el querosén de aviones o “Jet-fuel”-.

Frase tristemente famosa enunciada por la reina María Antonieta en la época pre-revolucionaria. Ante la queja de las mujeres que ya no podían comprar el pan por su elevado precio, la reina ingenuamente contestó que “si no tienen pan, que coman tortas”. Los ecologistas burgueses que viven cómodos en las grandes ciudades les contestan a los obreros hoy día que “si no les alcanza para pagar el precio de la nafta con los nuevos impuestos, pues que entonces se compren autos eléctricos” (como si la clase baja tuviera dinero en exceso para cambiar de coche)

En oposición al ideal globalista, que busca el mestizaje, el cosmopolitismo y la extinción de las culturas nacionales, especialmente aquellas de raza europea, a las que culpa de todos los males del mundo.

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Todo nuestro apoyo y solidaridad con el pueblo francés, pionero en lucha contra la tiranía del Sistema.

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francia from anabel amiens on Vimeo.

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Triple huelga

La triple huelga,
para salvar el planeta y la humanidad


Sí a la libertad, la paz, y la vida. No a cualquier guerra, opresión, manipulación, insulto, persecución, vejación o control ideológico. Nuestra misión, en esta espantosa miseria humana no es de dominio ni de riqueza, sino la información, la educación y la cultura… Lo realmente trascendente es que Cristo murió por nosotros, allí se detiene la mente humana para contemplar la grandeza de Dios al ofrecer la vida en perfección de su hijo Jesús como rescate por nuestros pecados en su mas alta concepción de amor, inalcanzable, incomprensible, infinito como es él. Pero Dios en su inmensa justicia le resucitó y le sentó a su diestra para que reinara eternamente en un nuevo Mundo bajo unos nuevos Cielos a la humanidad que vuelva los ojos hacia la verdad gloriosa de su palabra. Aquellos que niegan esta maravillosa realidad siguiendo a guías ciegos que, como mercaderes del engaño, manifiestan tal pobreza de fe y conocimiento de la realidad que nos enseñó el mas grande hombre que anduvo en la Tierra y próximo rey de un mundo de amor, de justicia y equidad, un mundo diferente al presente o al que tratan de implantar ahora los indignos hijos de la mentira, el saqueo, el asesinato, el robo y la miseria humana emanada de su padre el Diablo.
 

El mundo tiende hacia un desastre ecológico y humano. La democracia agoniza, dejando vía libre a una nueva forma de esclavitud. El hombre, la naturaleza, la ciencia, la cultura, el derecho a la felicidad y el futuro de las generaciones futuras son sacrificadas en favor de intereses económicos de las empresas transnacionales que han tomado el poder sobre el planeta, con la complicidad activa de las elites políticas.

Para los ciudadanos revoltados y asqueados que creen muchas veces estar solos, es tiempo de reagruparse, de contarse, y de actuar. Es tiempo de utilizar nuevos medios de acción, y comenzar 3 huelgas de nuevo tipo, para salvar el planeta y la humanidad.

Estas 3 huelgas son de carácter individual. Puede comenzar a participar desde ahora, y es usted mismo quien decide de parar, cuando estime que los cambios que usted desee hayan tenido lugar. Es un movimiento de resistencia individual, sin organización centralizada, basado sobre la inteligencia y el libre arbitrio de los participantes. Las 3 huelgas corresponden a tres niveles de compromiso creciente. Cada nivel es más poderoso, pero pide también mayores esfuerzos que el anterior. Puede usted participar solo a un solo nivel, a dos niveles, o bien a los tres. No esta obligado tampoco a empezar por el primer nivel.Cada nivel implica 2 objetivos: un objetivo de preservación individual, y un objetivo de lucha contra las empresas, cortando su “aprovisionamiento” en recursos financieros y humanos.En fin, estas 3 huelgas son mundiales, porque la guerra de las empresas contra los ciudadanos es también una guerra mundial que requiere una reacción y una respuesta mundial.

 1  La huelga de la publicidad


Acción: zapping, cambiar de canal, cortar el sonido o bajar el volumen de la Tele en cuanto la publicidad se difunde. (Cortar el sonido es un medio simple y muy eficaz para reducir completamente los efectos idiotizantes y condicionantes de las publicidades)

Objetivo defensivo: impedir a las empresas y su publicidad de « llenar y ocupar » el espacio de su cerebro y de lograr su trabajo de condicionamiento mental, infantilización y manipulación.

Objetivo ofensivo: privar a las empresas de su poder de incitación al consumo y poner fin a su manipulación de nuestros deseos y de nuestros sueños.

 2  La huelga del consumo


Acción: Hacer huelga del shopping (de las compras). Consumir lo estrictamente necesario, boicoteando sistemáticamente los productos de las grandes empresas, en particular, cuando se trata de productos fabricados por esclavos en las fabricas “relocalizadas” en el tercer mundo.

Objetivo defensivo: Limitar sus gastos, intentar ahorrar dinero, y ser lo mas libre posible evitando ser esclavo del sistema económico, rompiendo el circulo vicioso del trabajo que genera stress, que genera compras de compensación, que convierte el asalariado-consumidor aun mas esclavo obligándolo a aceptar cualquier trabajo por cualquier tipo de salario para poder pagar una cantidad enorme de gastos inútiles y de créditos.

Objetivo ofensivo: Prohibir a las empresas de sus recursos económicos, hundiendo sus cifras de negocios y sus utilidades.

 3  La huelga de la natalidad


Acción: Dejar de concebir niños y niñas, hasta que el mundo mejore para poder acogerlos.

Objetivo defensivo: Evitar a nuestros hijos convertirse en esclavos sobre el planeta-basura que no podrá ofrecerles condiciones de vida decentes para el resto de sus existencias. No ceder a la tentación egoísta de “tener » hijos, pero pensar antes en el futuro que les espera.

Objetivo ofensivo: Prohibir a las empresas de sus recursos humanos, cortándoles de su aprovisionamiento de nuevos esclavos.

 
Signos o símbolos de reconocimiento

Un elemento importante de este movimiento es permitir a los ciudadanos “despiertos” de tomar conciencia que ellos son una gran mayoría. Esta demostración es también una señal destinada a nuestros gobiernos.

A cada nivel de huelga esta asociado un color. La idea es entonces que los participantes agrafen o prendan a su ropa círculos coloreados, del color que corresponde a las huelgas han decidido participar. Este círculo de color puede ser del tamaño y del material de su elección. Esto puede ser un badge, una perla de vidrio, o de plástico, simplemente una pastilla cortada en tejido o papel. Si posee una impresora, puede también confeccionar un badge o pin con el logo, o también imprimir el logo en una polera. (para imágenes del logo sobre fondo blanco, click aquí)

Si vive en una ciudad, otro signo o señal de reconocimiento es poner una luz o foco sobre el borde de su ventana. Esta luz, símbolo de esperanza y de libertad, puede ser una lámpara o una vela. (Pequeño consejo: utilizar las velas a combustión lenta, incrustadas en ornamento plano, resisten mejor al viento en comparación a las velas clásicas)

Hacer circular la información

Para convocar esta huelga, los ciudadanos solo pueden contar con ellos mismos, haciendo circular y difundiendo la información de boca a oreja, por mail, los SMS, los foros, y…los sitios de Internet.

Sii usted es un Web master, usted puede vincular esta iniciativa sobre su sitio. El texto de esta pagina puede ser copiada en su totalidad o parcialmente. Su obligación: publicar el logo de la Triple Huelga (para versiones en diferentes tamaños, click aquí) con un vinculo de esta pagina donde los internautas encontraran a su vez otros vínculos e informaciones.

Un portal en curso de elaboración tomara la iniciativa de esta página en algunas semanas. Todos los sitios que participaran a este movimiento serán representados sobre este portal con su logo, un resumen de este sitio, y un vinculo. El portal hará un llamamiento a los internautas para elaborar “cuadernos o libros de dolencias” que serán dirigidos a nuestros gobiernos, como lo hicieron los franceses durante la revolución de 1789.

Aquí esta. Nuestro destino esta entre nuestras manos. A usted de actuar ¡!