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Paises mamporreros del Sistema capitalista

Censura en la red

 ¿Internet libre?

La censura en la red sobre los medios sociales

Internet es un medio de comunicación entre las personas en el que se ostenta el derecho a mantenerse informado. Sin embargo, esta actitud llega a ser utópica si se considera la cruda realidad que se vive en algunas partes del mundo. En este artículo se presenta una selección de casos contemporáneos que están relacionados con las restricciones que ejercen algunos países en el uso de estas tecnologías, específicamente de los medios sociales.

Las cuentas de HispanTV afiliadas a la red de YouTube fueron bloqueadas desde el jueves sin mayores detalles.

Las cuentas de HispanTV afiliadas a la red de YouTube

Una nueva arremetida de las llamadas redes sociales (que no son otra cosa que redes corporativas) se lleva a cabo contra los canales internacionales iraníes HispanTV y Press TV. Esta vez, a cargo de la plataforma digital Google y de su sitio web de videos YouTube.

Ambos canales divulgan noticias y puntos de vista demasiado incómodas, para los Estados Unidos y sus aliados, sobre América Latina, Medio Oriente, Asia, y, en particular, acerca de los propios Estados Unidos y su reprochable papel en el mundo.

Un hecho inconveniente e intolerable para el imperio en crisis y para sus aliados regionales, donde la información juega un papel clave como mecanismo de seducción, desvío de la atención, manipulación política, refuerzo de tejemanejes económicos, especulación financiera y, en general, de acciones de dominio y control.

ÉRASE UNA VEZ LA ESPERANZA

El progreso de las nuevas y variadas tecnologías de la comunicación y la información despertó en su momento esperanzas como opción de pluralismo mediático. A ello se sumó el surgimiento y propagación dela internet, así como la proliferación de redes y soportes digitales.

En menos tiempo del esperado, sin embargo, la ilusión (que no se come, pero alimenta [García Márquez, 1961]) fue una perspectiva ilusoria, y todo condujo a una situación muchísimo más grave que la de aquellas épocas en las que era tan restringido el acceso a la creación y producción de mensajes contrapuestos y alternativos por parte de los pueblos, las organizaciones sociales o los grupos independientes, dados los costos y los vigorosos monopolios institucionalizados.

Después de la exaltación inaugural y, claro está, luego de lo aprovechado durante los dulces tiempos del desbarajuste generado por las mutaciones vertiginosas, volvimos a la fuente, al redil, sólo que peor que antes.

Y es que, siendo la realidad íntegramente lo contrario, buena parte de la población aún cree que las redes sociales significan democracia comunicacional, emancipación informativa, y demás pavadas relacionadas con la cada vez más difusa libertad de expresión.

No nos engañemos. La tolerancia de estas redes y de los medios hegemónicos puede ser grande para proclamar estupideces o para lo que se quiera que entretenga y distraiga. Eres libre dentro de los ajustados parámetros que te son fijados equivale a que lo seas dentro de los cuatro metros cuadrados de una celda.

Puedes referirte a lo que se te ocurra y se te dispensa para hablar de lo que desees, mientras no se afecte el discurso de fondo del poder ni se atente contra la autoridad real de la élites detrás. Un poder para el cual el debido encauzamiento de las narrativas y los sentidos no es un elemento circunstancial, sino constitutivo

Google bloquea acceso de la cadena internacional HispanTV a su cuenta de Youtube.

LA CENSURA GENERALIZADA

La actual censura contra HispanTV y Press TV no es nueva ni única, ambos canales, junto a otros medios iraníes, han estado en la mira de las plataformas tecnológicas estadounidenses, así como de los prestadores de servicios satelitales de varios países de Europa y las Américas.

Baste recordar, hace apenas unos meses, la detención injustificada de la periodista Marzie Hashemi, de Press TV. La presentadora y analista fue encarcelada sin cargos durante diez días y sometida a toda clase de presiones, en un proceso inventado contra el canal por el sistema judicial estadounidense. Para los grandes medios, por supuesto, el abuso fue un hecho intrascendente y silenciado.

Tampoco es únicamente contra los medios de Irán. Los medios y las comunicaciones de Cuba, desde varias décadas atrás,han estado bajo ataque.La desinformación que impera contra el proceso revolucionario venezolano es mendaz y vehemente.

La cadena RT America, y el portal y radio Sputnik, de Rusia, hace rato que se topan con obstáculos burocráticos y leguleyos, y son objeto de hostigamiento. Al igual que los medios chinos y los de cualquier parte, empezando por los de los mismos Estados Unidos, donde espantan los medios independientes y el periodismo de investigación.

Contra ese periodismo operan las agencias de inteligencia en pleno, los organismos gubernamentales, los entes fiscales, el Departamento de Justicia, y, en general, la estructura dominante.

La persecución desatada contra Julian Assange es un ejemplo: Cargos improcedentes, acusaciones de montaje y carentes de legalidad, que atentan contra la Primera Enmienda y quebrantan el ejercicio del periodismo (Greenwald y Lee, 2019).

No pasa en vano la filtración de setecientos mil registros secretos y de otros documentos que dejan al descubierto la burda diplomacia estadounidense y los trajines perversos del gobierno, las instituciones y las agencias.

Un vengativo exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Mike Pompeo, investido por Trump como Secretario de Estado de los Estados Unidos; la obstinación institucional y unas inquinas personales que ponen en marcha toda una serie de mecanismos de presión internacionales; el presidente de un país, Ecuador, al que le es extraña esa índole del ser humano llamada dignidad: Los componentes de un pésimo precedente para la prensa seria y de intimidación para el periodismo de denuncia

La firma estadounidense Google vuelve a bloquear la cuenta de Youtube de HispanTV.

UNA SOLA DIRECCIÓN

HispanTV y Press TV suscitan la incomodidad en un sector de la dirigencia occidental por su procedencia, Irán, sin ninguna duda, pero, sobre todo, se trata del carácter de la información difundida.

Los contenidos que distinguen a los medios dominantes son unidireccionales, aunque estén revestidos con los mantos falaces de la objetividad y la imparcialidad, y a veces se muestren criterios varios, o, incluso, encontrados. Maniobras que sirven para brindarle verosimilitud al absurdo.

Y es así porque los dueños son los holdings de empresas de las que fueron o serán presidentes o gerentes quienes ahora son los más altos funcionarios gubernamentales. Las puertas giratorias del poder.

Y porque son los tremendos contratistas que son los mejores cabilderos; los grandes contribuyentes que no pagan un dólar; los beneficiarios de sus propias quiebras y bancarrotas. Las ventajas de prenderle una vela a Dios y otra al diablo.

La administración de Trump, empezando por él mismo, es un modelo reluciente en tales sentidos, pero tampoco es una excepción. Los sucesivos gobiernos estadounidenses han padecido semejante contagio.

Por eso, las rutas de la información masiva, trátese de grandes avenidas o trochas angostas, de alamedas majestuosas o atajos polvorientos, tienen un solo rumbo: el del negocio. Y por la misma razón no se tolera la difusión en contravía.

Cualquier duda al respecto se aclara con una visita breve al portal de Wikileaks (2019) y con una ojeada a los correos de la señora Clinton, que sus presuntos enemigos ahora vengan con saña. Habrá de ser por el esprit de corps, quién sabe

GUERRAS Y MEDIOS: NEGOCIO REDONDO

Resultanotorio que estos ataques contra HispanTV y Press TV tienen que ver con la guerra desatada por el decadente imperio contra la República Islámica de Irán, azuzada por el gobierno de extrema derecha de Benjamín Netanyahu (Israel) y la monarquía ultraconservadora de la casa de Saúd (Arabia Saudita).

Los dos aliados envenenados y belicistas de los Estados Unidos en el Oriente Medio a los que solivianta la sola presencia de Irán como resistencia y avanzada de contraste, tan fundamental en la región. Tanto Israel, como Arabia, ejercen presión de todas las formas posibles para asfixiar económica y comercialmente a la nación persa, y son proclives a la confrontación militar.

Algunos ideólogos sionistas estiman necesaria la utilización de “la fuerza bruta, agregando una nueva dimensión a la guerra llevada a cabo en contra de Irán. Este es un imperativo inevitable para Jerusalén” (Inbar Efraim, 2019). Una óptica repugnante de la que es partícipe el gobierno sionista de Netanyahu.

En tal contexto de disputas en crecimiento y de ámbitos múltiples, que comprenden los frentes diplomáticos y de bloques, financieros y comerciales, estatales y políticos, y con amagos militaristas, el mediático no es asunto demenorcuantía.

Pero, también, es claro que la ofensiva contra los canales iraníes corresponde a un ámbito de enfrentamiento que se extiende más allá de la coyuntura de embestidas del gobierno de Trump y de su beligerante equipo de asesores, de Bolton al yerno del presidente, Jared Kushner.

Trump ha cuestionado en reiteradas oportunidades el papel del gigante digital Google por su sesgo (Twitter, 2018), pues, según él, el buscador no favorece a los conservadores, a los cuales silencia, ni a su nombre, asociándolo con falsas noticias. Una crítica con advertencia incluida, de paso extensiva a las redes Twitter y Facebook: “Tengan cuidado”, porque se están “aprovechando de mucha gente”.

Hace pocas semanas, a mediados de marzo, el presidente estadounidense volvió a las injurias y acusó a Google de ayudar “a China y a sus militares, pero no a EE.UU.” (Twitter, 2019).

Es que más allá de estos dimes y diretes que circulan en los medios, y de este tire y afloje entre Google y la administración Trump, primero, es claro que ya marchan grandes negocios y que otros enormes están en ciernes.

Segundo, es obvio que hay una guerra comercial desatada entre los Estados Unidos y China, y que en el centro de sus móviles figuran las apropiaciones del conocimiento (de ahí el celo por la propiedad intelectual), los avances de ficción y las implementaciones de la alta tecnología en desarrollo y por venir (conectividad 5G y 6G, inteligencia artificial, simulaciones inéditas), conquista espacial, nuevos horizontes armamentísticos, en fin.

Unos terrenos en los que el gobierno y los militares estadounidenses son conscientes de las dificultades que aguantan, y los desafíos que surgen para que su país se mantenga a flote como la potencia en solitario y sin discusión, el engaño confiado al mundo que los propios autores se estaban tragando

LO IMPERIOSO DEL IMPERIO

El Imperio romano, pese a que los historiadores no se ponen de acuerdo, tardó por lo menos dos o tres siglos en caer, y hay quienes hablan del milenio entero, partiendo de finales del siglo XV.

El Imperio español tardó casi otro tanto en darse por enterado de que hacía dos siglos que había dejado de ser imperio. Y así o parecido aconteció con los poderíos de las épocas pasadas.

Lo que debe asustar tanto a los estadounidenses, además de ver por la ventana cada mañana los indicios inconfundibles de la declinación, es que ahora las cosas no se toman tanto tiempo para acontecer. Hoy en día, hasta los procesos paulatinos van de prisa.

En ese contexto perturbador, las diatribas por Twitter de Trump contra Google son sólo la punta de un iceberg. Los mensajes colados de un maremágnum intenso de impaciencias, capitales huidizos, grupos de presión.

Y un asomo del terror a perder la hegemonía, de la doctrinaria (Destino Manifiesto) a la fiduciaria (el dólar). En posturas enfrentadas, aparentemente, porque a la hora de la verdad no lo son tanto. O quién sabe.

El general Joseph Dunford, presidente del Estado Mayor Conjunto, hizo comentarios similares a los de Trump ante el Congreso, expresando su preocupación porque “socios de la industria” están en China y en desarrollos que representan “un beneficio directo para los militares chinos” (NBC News, 2019).

Durante una audiencia reciente del Comité de Servicios Armados del Senado, el senador republicano Josh Hawley también criticó duramente a Google, llegando a referirse a ella como”una empresa supuestamente americana” (NBC).

Unas críticas, en todos los casos, inauditas, dirigidas contra un conglomerado colaboracionista con los propósitos (despropósitos) de dominio del sistema, como la compleja red de vigilancia mundial, a cargo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), en la que trabajan las agencias de inteligencia de Estados Unidos y sus aliados, cuya existencia y actividades fueron reveladas con detalle en los documentos filtrados por Edward Snowden.

¿Será que los trinos de Trump contra Google no se diferencian de la media y señalan todo lo contrario de lo que dicen, como los efectuados contra Jeff Bezos y Amazon, premiados con contratos multimillonarios, o los de alabanza hacia Assange durante la campaña, recompensados con el acoso brutal y la lavada de manos en la presidencia (VOA, 2019)

DE GOOGLE Y OTROS DEMONIOS

La presión interna hizo que Google, al parecer, concluyera su participación en el proyecto Maven, cuyo contrato venció en marzo pasado. Más de 3100 trabajadores firmaron una carta de protesta “por la participación de la empresa en un programa del Pentágono que utiliza inteligencia artificial para interpretar imágenes de video y que podría ser utilizado para mejorar los objetivos de ataques con drones (The New York Times, 2018).

La carta, puede uno deducirlo, indica que un número importante de empleados se preocupa por el tipo de decisiones aventuradas de Google LLC (y de Alphabet Inc., de la que es subsidiaria); con más veras cuando en la misiva se evoca el lema gremial de la empresa: Dont Be Evil (no seas malvado). Una consigna mordaz para una corporación todopoderosa del ámbito tecnológico, cada vez menos diferenciado del plano armamentístico.

De otra parte, puede que Google no suministre inteligencia artificial para el Pentágono a través del Proyecto Maven, “pero la compañía avanza en otras iniciativas que podrían apoyar las operaciones militares” (C4ISRNET, 2019). E involucran de lleno la IA.

Así lo han manifestado Steve Walker, el director de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de los Estados Unidos(DARPA), y Vint Cerf, Vicepresidente de Google y uno de los “padres” de Internet, en una entrevista para un medio afín a C4ISRNET (2019).

Una mención breve de los negocios sobre la mesa de la alianza estrecha entre los generales del Pentágono y los soldaditos de plomo de Silicon Valley, puesto que los negociados de verdad, grandes proporciones y desmesurados alcances, se transan bajo la mesa y son clasificados.

De igual modo que ahora no sólo se censuran a HispanTV y Press TV, no será apenas Google la que emprenda las agresiones. Continuarán las realizadas y vendrán nuevas de Facebook (y sus WhatsApp, Facebook Messenger e Instagram); de Amazon, Twitter, Microsoft (y su Skype), Apple y un largo etcétera.

De manera continuada, sostenida, o en interrupciones reiteradas, que implicarán inseguridad y molestias. Para entorpecer la presencia y la solidez creciente de su palabra, todas las estrategias con válidas

Las megaplataformas, haciéndolo, tienen mucho que ganar, y las pequeñas compañías (las startups), en el poco tiempo que les quede de subsistencia autónoma, mucho que perder.

Amazon y Microsoft, por ejemplo, puntean en la pelea por el contrato a diez años y por diez billones de dólares del proyecto JEDI (Infraestructura de Defensa Empresarial Conjunta, por sus siglas en inglés), “destinado a servir como repositorio de datos primarios (del Departamento de Defensa) para los servicios militares en todo el mundo” (Fortune, 2019).

Porque todas las grandes compañías tecnológicas tienen negocios en marcha y en proyección con las diferentes fuerzas militares estadounidenses, en las áreas existentes y con la gallina de los huevos de oro espacial, adonde apuntan contratos multimillonarios y billonarios.

Porque todas estas redes tienen los hilos de su propiedad entrecruzados, no ya entre ellas, sino con la gran banca y los servicios financieros globales, las calificadoras de riesgo, los mayores proveedores de servicios de Internet y los medios de comunicación dominantes. Y los poseedores, sin cara ni señas particulares, corresponden a dos o tres fondos y gestores de inversión (digamos, The Vanguard Group, BlackRock o Blackstone).

QUIEREN Y PUEDEN. Y LO REQUIEREN.

Podría creerse que se trata de que Google atiende los trinos de Trump y censura con diligencia las voces oriundas del país hacia el que la administración estadounidense ha enfilado las baterías de ataque.

Algo que nunca se reconocería y que puede ser, por qué no, pues, como hemos visto, someramente, hablamos de capitales considerables para un gigante tecnológico al que sólo se puede mantener vivo inyectándole usuarios y contratos, es decir, materia prima y fondos.

No son sostenibles las razones que Google da (o, mejor, que no da) para justificar de manera vaga la medida contra los medios iraníes. Según la plataforma, las cadenas internacionales violan sus normas. ¿Cuáles normas?

No especifican ninguna porque es elemental que no se trata de normas internas ni del cumplimiento de leyes nacionales. Al contrario, es un atentado contra los derechos constitucionales y legales, y contra la jurisprudencia internacional.

Lo hacen porque quieren y pueden, y, ante todo, lo hacen porque les conviene a las fuerzas e intereses revueltos de los que son arte y parte.

Google ha recibido fuertes críticas por su participación en el proyecto Dragonfly (Libélula) con China. Lo irónico del asunto es que el gran terror sobre los desarrollos de Google junto a las empresas chinas se basa en las amenazas a la expresión y al control que ejercería el gobierno chino sobre su población.

Como si no fuera esa la actitud que llevan hasta la exacerbación las grandes corporaciones digitales occidentales y sus gobiernos, empezando por el de los Estados Unidos. A iniciativa comercial particular de las empresas mismas, o, más desdeñable y es la generalidad, en confabulación con autoridades y organismos de inteligencia. Indudablemente, a conveniencia de las dos partes.

Ninguna hipocresía, desde luego, es desinteresada. Máxime, cuando lo que se computa no son las ganancias del mes ni del año. Lo subyacente de la trama es la definición del futuro y las supremacías en los campos que importan. Y que a toda la humanidad, bien que sea renuente por desconocimiento, bien que sea indiferente por desidia, le concierne. Nos concierne, para ser exactos

MIEDOS Y LIBERTADES

Cada vez es más probable (y de seguro deseable) que en el mediano futuro sea una realidad la predicción del ex CEO de Google, Eric Schmitdt, hecha a finales del año anterior, en cuanto a que internet se dividirá en dos en una década, “con una internet dirigida por China y otra dirigida por Estados Unidos” (Business Insider, 2018).

Las rivalidades desatadas entre ambas potencias pueden ser favorables para esta bifurcación de la red, donde podrían ampliarse los espacios y amortiguarse la preeminencia de las actuales plataformas.

No es sólo eso. La necesidad está creada. A los productores de mensajes, al periodismo sensato y a los creadores reflexivos, de una parte, se les estrechan los caminos frente a poderes que se consideran establecidos y únicos. Y, de otra, los ciudadanos inquietos, y los pobladores comunes y corrientes, empiezan a percatarse de la información llena de trampas que consumen y de las noticias minadas que ocupan el entorno comunicacional. Un escenario del que se derivan decisiones rotundas para las relaciones y la vida.

La misma razón por la que voces reveladoras como las de HispanTV y Press TV intentan ser acalladas y excluidas es la que hace que no puedan serlo y que, por el contrario, se mantengan y sean cada vez más poderosas. Una razón que no es sino la fuerza de la libertad. Fundamental en lo económico, lo político, lo social, lo cultural, y esencial en lo mediático.

El sistema le tiene pánico a la información libre, y ante las inseguridades de su hegemonía edulcora las libertades que nos son permitidas. Entre otras, diría Erich Fromm, la de estar conformes. Ninguna sirve. Son, al fin y al cabo, paredones

GOOGLE-ES-MIERDA

BIBLIOGRAFÍA

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Asher Hamilton, Isabel. (2018). El ex CEO de Google dice que internet se dividirá en dos en 2028. Business Insider. 21 de septiembre. En: https://bit.ly/2Dr8Cuh

Burman, Max. (2019). Google denies working with the Chinese military after Trump criticism. 17 de marzo. En: https://nbcnews.to/2Jj8jqE

Capaccio, Tony; Nix, Naomi and Bloomberg. (2019). Winner Takes All: Amazon and Microsoft Go Head-to-Head for Pentagon’s $10 Billion Cloud Services Contract. FORTUNE. 10 de abril. En: http://fortune.com/2019/04/10/pentagon-jedi-project-amazon-microsoft-cloud-services/

Donald J. Trump. (2018). Social Media is totally discriminating against Republican/Conservative voices. Speaking loudly and clearly for the Trump Administration, we won’t let that happen. They are closing down the opinions of many people on the RIGHT, while at the same time doing nothing to others[Twitter] 18 de agosto. En: https://bit.ly/2VWqXXd[20 de abril de 2019]

Donald J. Trump. (2018). …results on “Trump News” are from National Left-Wing Media, very dangerous. Google & others are suppressing voices of Conservatives and hiding information and news that is good. They are controlling what we can & cannot see. This is a very serious situation-will be addressed! 28 de agosto. [Twitter] En: https://bit.ly/2VhnIfG

Donald J. Trump. (2019). Google is helping China and their military, but not the U.S. Terrible! The good news is that they helped Crooked Hillary Clinton, and not Trumpand how did that turn out?[Twitter] 16 de marzo. En: https://bit.ly/2UwuGJm[20 de abril de 2019]

Fang, Lee. (2019). GOOGLE HEDGES on PROMISE TO END CONTROVERSIAL INVOLVEMENT IN MILITARY DRONE CONTRACT.The Intercept. 1 de marzo. En: https://theintercept.com/2019/03/01/google-project-maven-contract/

Fox News. (2018). Trump: Google, Twitter, Facebook ‘better be careful’. YouTube. 28 de agosto. En: https://www.youtube.com/watch?v=El-c4LW-Efc[20 de abril de 2019]

García Márquez, Gabriel. (1961). El coronel no tiene quien le escriba. Bogotá: Editorial Oveja Negra (1984).

Greenwald, Glenn y Lee, Micah. (2019). La imputación de Julian Assange por parte del Gobierno de EE. UU. representa una grave amenaza para la libertad de prensa. Rebelión. 18 de abril. En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=254948

Inbar, Efraim. (2019). La guerra entre Israel e Irán es inevitable. Noticias de Israel. 17 de abril. En: https://israelnoticias.com/editorial/guerra-israel-iran-inevitable/#disqus_thread

Shane, Scott and Wakabayashi, Daisuke. (2018). ‘The Business of War’: Google Employees Protest Work for the Pentag. The New York Times. 4 de abril. En: https://www.nytimes.com/2018/04/04/technology/google-letter-ceo-pentagon-project.html

Ridgwell, Henry. (2019). Trump: “No sé nada acerca de WikiLeaks”; EE.UU. busca la extradición de Assange. Voz de los Estados Unidos de América – VOA. 12 de abril. En: https://bit.ly/2L33AKm

Wikileaks. (2019). Leaks. En: https://wikileaks.org/-Leaks-.html[21 de abril de 2019]

Notificación y remoción: así impondrá USMCA la censura en Internet en nombre del derecho de autor

 

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¡ Viva Maduro y viva Venezuela!

Un presidente legítimo elegido por la mayoría de su pueblo, no debe ser objeto de los padres del saqueo como estados unidos y sus mamporreros del nuevo orden criminal y la Europa de la Miseria, ¡ viva Maduro y viva Venezuela,!

El pueblo venezolano no quiere volver a la época de intervenciones promovidas por Washington y ante los intentos por dirigir una operación golpista en el país, ordenó romper relaciones diplomáticas con la nación norteña.

El legítimo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció hoy la decisión de terminar relaciones diplomáticas con Estados Unidos como respuesta a las pretensiones de Washington por imponer un gobierno paralelo en la nación sudamericana.

Frente a la congregación popular reunida en los alrededores del Palacio Miraflores, el jefe de Estado rechazó las acciones de la oposición nacional y el Ejecutivo estadounidense luego de la autojuramentación como mandatario encargado de Juan Guaidó, diputado de la Asamblea Nacional, parlamento en desacato.

‘El Gobierno imperialista de Estados Unidos dirige una operación para imponer un golpe de Estado con un gobierno títere en Venezuela’, dijo además.

El mandatario precisó que el personal de la embajada estadounidense dispondrá de 72 horas para abandonar el país.

Asimismo, aseveró que el pueblo venezolano no quiere volver a la época de intervenciones promovidas por Washington y ante los intentos por dirigir una operación golpista en el país, ordenó romper relaciones diplomáticas con la nación norteña.

El anuncio ocurre pocas horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, reconociera a Juan Guaidó como mandatario interino de Venezuela.

A diferencia del año 2002, cuando el gobierno de Bush trabajó clandestinamente para promover el golpe contra Chávez, Trump lo está haciendo a plena luz del día.

Cuando Donald Trump exclamó espontáneamente en agosto de 2017 que “no descartaría una opción militar” en Venezuela, sus propios asesores se quedaron boquiabiertos. Poco después, la Casa Blanca emitió una declaración revelando que el mandatario estadounidense había rechazado una llamada telefónica de Nicolás Maduro, el presidente venezolano.

Los antecedentes: Bush y Obama

Las declaraciones de Trump también sorprendieron a Caracas, que estaba acostumbrada al silencio de Washington con respeto a sus mandatarios. De hecho, el presidente George W. Bush, durante toda su gestión, mantuvo la política firme de evitar decir el nombre de Hugo Chávez. Obama fue el único presidente estadounidense que dio la mano a Chávez, durante una Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago en el 2009. Sin embargo, nunca se llegaron a celebrar encuentros bilaterales ni conversaciones formales entre jefes de Estado, a pesar de las solicitudes de Venezuela.

En lugar de normalizar la relación entre Washington y Caracas, Obama intensificó la agenda agresiva contra Venezuela, continuando las hostilidades que habían comenzado durante el gobierno de Bush. Fue Obama quien declaró a Venezuela “una amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional de Estados Unidos, decreto que le permitió la imposición de sanciones contra funcionarios venezolanos y calificar a Venezuela como un país ‘enemigo’.

“Aún con la crisis económica en el país, y un amplio descontento con la gestión de Maduro, es imposible ignorar la masiva maquinaria de injerencia que Estados Unidos ha aplicado en Venezuela durante los últimos 20 años”.Eva Golinger, abogada, escritora e investigadora estadounidense-venezolana.

Hay que recordar que la operación en marcha de ‘cambio de régimen’ contra el gobierno de Nicolas Maduro tiene unos antecedentes claros en los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama. Al igual que Obama continuó profundizando la agresión contra Venezuela que había iniciado su predecesor, George W. Bush –quien financió y apoyó el golpe contra Chávez en 2002 y las subsecuentes intervenciones electorales y atentados contra su gobierno–, Trump ahora está llevando la operación contra Venezuela y su Revolución Bolivariana a su punto final.

Aún con la crisis económica en el país, y un amplio descontento con la gestión de Maduro, es imposible ignorar la masiva maquinaria de injerencia que Estados Unidos ha aplicado en Venezuela durante los últimos 20 años. Lo que hoy vive Venezuela tiene sus raíces en un proceso expansivo de infiltración y cooptación de los sectores populares –y la sociedad civil en general– con el objetivo de sembrar y exagerar las divisiones y debilitar las bases de apoyo del gobierno. El financiamiento multimillonario canalizado a cientos de ONGs en Venezuela –muchas creadas para alimentar el conflicto en el país y filtrar fondos a la oposición–, así como la asesoría estratégica y el entrenamiento a los partidos políticos, grupos estudiantiles y de la juventud o medios de comunicación, por parte de las agencias de Washington –como la USAID y la NED–, han servido para construir la imagen de un gran movimiento anti-gubernamental y, a la vez, debilitar el apoyo dentro los sectores pro-gubernamentales.

Todo esto, combinado con el mal manejo económico del gobierno de Maduro, una corrupción incontrolable y la falta de aceptar diversas opiniones y críticas dentro del chavismo, ha llevado al país hasta un punto insostenible. Y ahí es donde entra Donald Trump.

https://timedotcom.files.wordpress.com/2018/03/donald-trump-snl-baldwin-twitter.jpg

Trump es el primer presidente estadounidense en asumir directamente el tema de Venezuela y el plan del golpe. Trump es un presidente sin escrúpulos. No esconde sus posturas ni su pensamiento. En agosto de 2017, en una reunión privada con su Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, el mandatario estadounidense preguntó por qué simplemente no podían invadir Venezuela y sacar a Maduro. Sus asesores, sorprendidos por el comentario, le tuvieron que explicar que una intervención militar podría desembocar en una situación más grave y, además, generar en la región un rechazo a Estados Unidos. Ambos asesores, Rex Tillerson y H.R. McMaster, renunciaron a sus cargos en 2018.

Ahora Trump cuenta con un equipo mucho más belicista. El halcón de guerra John Bolton –quien busca el conflicto donde sea– reemplazó al General McMaster como Asesor de Seguridad Nacional, y Mike Pompeo, ex jefe de la CIA y también bastante pro-intervencionista, es el Secretario de Estado. Ambos han estado impulsando esta agresiva postura hacia Venezuela y la fase final del golpe. En estos días, Bolton hasta admitió que el objetivo de la Casa Blanca era asegurar que las reservas petroleras de Venezuela estuvieran en manos de empresas estadounidenses.

Bajo su tutela, nombraron como enviado especial para Venezuela a Elliott Abrams, un veterano de las guerras sucias en Centroamérica, además de un criminal convicto por su rol en el escándalo de Irán-Contra. Abrams también estuvo involucrado en el golpe contra Chávez en el 2002, supervisando la operación y coordinando con la oposición. Su presencia ahora como supervisor/coordinador del plan contra Venezuela es una clara indicación de que la mesa está servida. Trump ha dado luz verde para un cambio de régimen en Venezuela, usando la fuerza militar si fuese necesario.

“Guaidó no hubiese actuado de tal manera, con tanta confianza, si no estuviera seguro del apoyo de Estados Unidos, incluido el militar”.Eva Golinger, abogada, escritora e investigadora estadounidense-venezolana.

En estos días, funcionarios del departamento de Estado admitieron que la llegada de Juan Guaidó, y su disposición de asumir el liderazgo de la oposición, era la ‘última pieza necesaria’ para proceder con el golpe. La agencia AP reveló que Guaidó había tenido varias reuniones con el gobierno de Trump en los meses previos a su ‘auto-proclamación’ como presidente-interino de Venezuela, con pleno respaldo de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y gran parte de Suramérica.

Por eso, no deberían sorprendernos las contundentes declaraciones de Trump, su vicepresidente Mike Pence y su secretario de Estado Mike Pompeo, así como de otros representantes del gobierno y del ‘establishment’ estadounidense, respaldando a Guaidó y su intención de imponerse en el poder en Venezuela. Me atrevería a concluir que Guaidó no hubiese actuado de tal manera, con tanta confianza, si no estuviera seguro del apoyo de Estados Unidos, incluido el militar.

La ‘accidental’ revelación de Bolton de ‘5.000 tropas a Colombia’, una frase escrita en sus anotaciones durante una rueda de prensa en la Casa Blanca en la que hablaron sobre las más recientes sanciones impuestas contra Venezuela y su industria petrolera –sanciones, de hecho, que podrían paralizar al país, y no solamente el gobierno de Maduro, con un impacto devastador en la población–, reafirma que ya está en marcha la operación militar.

Coincidentemente, una delegación de altos oficiales del Comando Sur de Estados Unidos se encuentra en Colombia, revisando la situación fronteriza con Venezuela. Hace 10 años, el Pentágono aumentó su presencia militar en Colombia con la explícita intención de poder realizar operaciones militares a nivel regional para combatir la ‘amenaza constante de los gobiernos anti-estadounidenses’ (léase Venezuela).

El Pentágono también mantiene la presencia militar a apenas 50 kilómetros de la costa caribeña de Venezuela, en Curacao y Aruba, y recientemente realizó un acuerdo de ‘cooperación militar’ con Brasil, el vecino de Venezuela en su frontera sur-este. De esta manera, Estados Unidos ha conseguido rodear militarmente a Venezuela, por lo que si quisieran ejecutar una intervención militar, ya estaría todo listo.

A diferencia del año 2002, cuando el gobierno de Bush trabajó clandestinamente para promover el golpe contra Chávez, Trump lo está haciendo a plena luz del día. Entonces, si todo lo descrito en este post es lo que están haciendo abiertamente, solo podemos imaginar la profundidad de las acciones encubiertas que ya han puesto en marcha.

Hasta La Victoria Siempre

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